Gritar

Quiero gritar.

Quiero gritar hasta dejar secas las palabras.

No es verdad. Miento.

Quiero gritar

hasta llenar de efluvios ésta sed inquebrantable.

Quiero gritar al cielo

que tengo envidia de sus tormentas,

de sus vientos que acarician mariposas.

Quiero gritar

para apagar el ensordecedor sonido del silencio.

Quiero gritar

que sé amar. Que puedo amar,

que en el amargor de mi torpeza se encuentra

el impávido deseo de abrazarte.

Quiero gritar

que no se trata de aguantar ni de vencer,

si no del noble arte de ser el mas valiente

de los participantes.

Quiero gritar

que jamás olvidaré el semáforo,

las madrugadas de días laborables,

ni los bailes que alguna vez me pediste.

Quiero gritar.

Gritar que en la soledad

está el desastre y el camino,

así como en la cena existe

el postre y el vino.

Quiero gritar

que necesito ésta tristeza para sobrevivir,

y tal vez pueda servir

para dar vida y derrotar.

Quiero gritar

que anduve buscando mi sonrisa,

perdida entre las hojas de los bosques.

Marrones, amarillas y frágiles tras el calzado

de un hombre derrotado.

Quiero gritar alto,

que a penas tengo amigos,

y no practico bien el deporte de cuidarlos.

Tal vez tanto los necesito,

como soy miseria si dejan de aguantarme.

Gritar,

que a veces necesito el suicidio de mi alma,

noches en vela sin tocar la cama

y alguna transfusión de corazón.

Gritar,

que necesito el arrojo de los sentimientos,

y el arrullo de una mano en la frente,

y tocar de vez en cuando la espalda al fracaso.

Gritar alto quiero,

como alzar muy alto el vuelo de tus alas,

destruyendo el espejismo de un

exacerbado desánimo de conveniencia.

Quiero gritar

que estoy cansado de no encontrarme y

de perderme entre el olvido y la nostalgia

de cualquier tiempo pasado

que rara vez fue mejor.

Quiero gritar y gritarte

que quiero escupir poesía,

sudar poesía,

matar poemas y desengaños,

besarte poemas de amor.

Que quiero cantarte al ombligo,

contarte cualquier cosa

en todas partes.

Tocar un vals en cada esquina

de tu boca.

Quiero gritar

que me cansan las pantallas

y su fría luz intransigente.

Quiero gritar

que es una tremenda estupidez

decirte lo mucho que me gustas

tocando una tecla y alzando un pulgar virtual

hacia el abismo.

Que echo de menos la tecla adecuada

al momento.

La tecla perfecta.

Buscar la tecla entre tus piernas

y tus besos.

Y me sobran todos los pulgares

de todas las manos

de todos los mundos y lugares.

Quiero gritar,

que me encanta mirar a los ojos

más de un segundo,

intentando no parecer un extraño

por las calles de Huertas en días

de fiesta.

Y rodearme alguna vez de gente que sonría,

por que ando falto de la necesaria mueca.

 

Quiero gritar

para alejar los «espero que estés bien»,

de aquellos que nunca se esperan…

 

Quiero gritar que quiero gritar,

y hacer ruido,

y dejar de ser ordenado.

 

Solo…cuando el futuro lo merezca.

 

 

 

 

 

7 comentarios sobre “Gritar

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