Ladrón de reflejos

Un verano que se va,

poco a poco dejando un rastro

de humedad en las pupilas

y un vacío con olor a soledad y estimulante.

 
Marchas,

como el verano abandona las estaciones

para respirar

dejando a tu paso el veneno infecto

que contamina el llanto

de mi sangre.

 
Y pienso en el jarrón,

en la vejez soñada a lomos de una ilusión,

en la miseria de una vida

si tu no estas.

 
Las noches,

dejan de ser noches

para convertir la luna en un reloj portátil

y cada estrella en el segundero de un tren sin destino.

 
Hoy no es un mal día.

No es peor que otros.

Solamente, no estas tu.

No hay día.

No es bueno ni malo

ni espejo sobrenatural.

 
No existe charco

que impida buscarte,

ni alas para volar

si me llevas contigo cada noche.

 

Si tengo sitio en tu cabeza,

dejo abiertas las ventanas

y suelto el humo del pulmón

para que me reconozcas.

 
Esperando.

Esperando únicamente ser el mismo

que roba tu reflejo en los espejos

de los bares.

 

Amores platónicos

imposibles,

consuelo

del desencanto

y el solitario.

2 comentarios sobre “Ladrón de reflejos

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