Rosas amarillas.

Como una rosa que crece 

dentro de casa,

la esperanza se hace fuerte

y crece a contracorriente.

Hagamos un trato: 

que tú

me atas a mis palabras 

y yo, 

me levanto de nuevo a tu lado. 

Que yo 

vacío los andenes

a tu paso, 

y tú, 

haces castillos de arena 

con los trenes. 

Que yo, 

prometa ser buena persona 

en cada barra, 

y tú, 

pierdas tu cordura 

en el desorden de amazona.

Hagamos un trato:

yo le doy cartas 

marcadas a la vida, 

y tú, 

sabiendo mi jugada 

me tomas la medida. 

Que tú 

seas el mejor poema 

que nunca acabaré

y yo, 

seré la Fe de errata 

de mis días. 

Hagamos un trato:

o mejor, 

ahora que la noche perece 

y el sol asoma en las ventanas, 

apuremos la luna 

en las farolas y

mojemos en la lluvia 

nuestras manos.

Hagamos un trato,

ahora que dedico la mitad

de mi tiempo

a pensar en ti.

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