El camino que persigues

Te levantarás con ella en la cabeza
y el muchacho que fuiste en la memoria. 
Verás la tormenta en el cristal 
y tu refugio en el sonido de la cafetera. 




De todos los propósitos del día, 
solo tendrás claro el de irte a dormir
para salvarte. 
Por que hay algo en el aire
que sostiene historias y 
derriba muros de acero.




Seguramente hoy lo mejor de ti 
es el rastro que dejarán 
unos ojos que se cierran al mirarte, 
y el fracaso será lo más cerca 
que estarás del éxito. 




Te sentirás perdedor. 
Y aun así te vestirás 
y saldrás a la calle forzando las muecas,
 mientras observas de reojo 
el refugio de los bancos 
de los parques .




Buscarás ser paloma 
en busca de mugre y pan. 
En busca de la paloma 
que acaricie tu pico con el suyo 
y al volar, éste más cerca 
de las nubes que de los hombres. 




Por las tardes, 
siesta de sudor y soledad no deseada, 
de alma en la piel 
y antibiótico en la garganta. 
La enfermedad de unas miradas 
con puñales 
y el juicio infecto 
de algún corazón loco.




Buscarás sueños en camas ajenas 
y unos labios que recuerden 
el mal sabor de algunos besos. 
La historia que la noche escruta 
en la memoria 
de los inválidos  emocionales. 




Sentirás el coste de la vida 
en tu espalda, 
ahora que tus zapatos 
son lo más cerca que estarás 
del camino que persigues. 
Soy todo lo que prometí no llegar a convertirme. Y tú eres lo que nunca dijiste ser. ¿Cómo éramos tú y yo? ¿Fuimos lucha o fuimos paz? No consigo recordar… No consigo recordarlo, aún no.

2 comentarios sobre “El camino que persigues

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