El lugar equivocado.

Descubrí que la escarcha empañando la hierba, es el roce del viento en sus manos. 
El alud que serpentea en las montañas, 
la fuerza de una mirada que sostienen los párpados en lunes de fiesta. 
El vigía que de noche pone cuerpo a tierra, 
unos dedos que rozan el vientre equivocado, 
un arma apuntando al destino que es mi muerte, 
un rayo como reflejo inerte de un tiempo empaquetado con papel de fumar. 
El aire masticado por unos dientes amarillos,
apagados por una sonrisa que acusa el recibo de la timidez. 
Descubrí la gota que colmaba de mares los vasos. 
Descubrí la manta que sostiene el frío en el tejido que nos cubre. 
Inventé un desánimo en el olvido de un barco a la deriva: tu adiós. 
Traduje idiomas de otros tiempos en la metamorfosis de mi hendidura. 
Ahogué tristezas en los posavasos mojados de algunos bares con el cierre a medias. 
Extrañé rarezas en el pretérito imperfecto de un ombligo por descubrir. 
Conduje por carreteras infinitas, frenando en cada suspiro de aliento digestivo y melancólico. 
Asesiné las flores que salieron  a mi paso, para cantarme olores y deshojar las uñas azules del trabajo. 
Amaestré alguna fiera para darme de comer su sangre y su viveza, 
convirtiendo el hambre en lujuria, soledad y  tiernas almas secas. 
Lunas de poniente en la bandeja del desayuno, 
mareas de insurrección y prisa en los fogones. 
El café es el ladrón de los sueños que un día trajeron el miedo a los abismos. 
El miedo a una escalera abierta o a una incertidumbre de calendario. 
El miedo a tener miedo en la claridad de una penumbra. 
El miedo a morir despierto y valiente en unos brazos marchitos. 
El miedo a despertar y sentir el yugo de la soledad en mi estómago.
El miedo a perder la costumbre en los asientos de los parques. 
El miedo a ganar tanto sintiéndome tan pobre. 
El miedo a estropear el cuadro sin haber probado los colores del incendio. 
El miedo a mirar despacio, 
por miedo a romper el molde,
y terminar en el lugar equivocado,

o el breve espacio en que no estás.
Todavía quedan restos de humedad,
sus olores llenan ya mi soledad…

3 comentarios sobre “El lugar equivocado.

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