La mentira más hermosa de todas.

-¿Vamos a estar mucho tiempo así?-.
Y se quedó mirando el vacío delante de sus ojos, masticando la angustia que le provocaba ver que estaba…sin estar.
-¿Así como?-.
Preguntó ella, que tras esa coraza de verano escondía esa mirada dulce, triste y amarga que le hacía salivar cada mañana.
-Así, sin hablarnos. Así, con el ansia guardada en el altillo de los pecados. Con el ansia de decirte que te amo, que no puedo estar más sin verte, que no sé hacerme el duro, que todo es más fácil sabiendo leer el latido del corazón.- 
Y duda.
Duda si ha hecho bien en decir lo que siente, que no aguanta más este calvario de ausencia. Que desea verla y dejar rienda suelta a sus manos, esas que ambos saben donde irán. 
Conocen el camino de retorno. Por hoy será mejor dejarlo ir.
- No se…¿tú qué piensas? -.
Y ella no guarda el tablero tras el que se esconde y se siente segura.
Mientras él, rompe sus fichas y traga de golpe los dados.
-Ya hace tiempo que dejé de pensar. Compré un saco de miserias y  sueños y aquí estoy. Viviendo.-
-Vivamos pues-.

Y tras dejar la necesidad de verse mecida en la cuna de la desesperación, de nuevo saca el puñal y se amenaza…y se culpa…y no entiende esto del querer.

La nostalgia es la mentira más hermosa de todas.

Quizá hubo un tiempo.

Quizá haya una luz.

3 comentarios sobre “La mentira más hermosa de todas.

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