Ahora que duermen las bestias.

Que bien te sienta ser tú.

Qué bien te sienta llorar 
cuando nadie se lo espera.

Qué bien te sienta cuando recorres
cada arruga de tus labios con mis manos
tan frías.

Qué bien te sienta abrir las ventanas
y dejar entrar el aire fresco,
ahora que duermen las bestias.

Qué bien te sienta 
regar tus plantas despacio, 
mirándolas a los ojos, maldiciendo 
el tiempo que no tienes para ellas.

Qué bien te sienta el tiempo a las espaldas
con tu canción favorita, 
o ese libro que te persigue
por callejones oscuros.

Qué bien te sienta ese abrazo
que nos cuesta tanto,
y que ahora rogamos sedientos
de piel y versos.

Qué bien te sienta ese beso despacio,
sin prisa por el trabajo
ni las tareas diarias.

Qué bien te sienta éste sol azul y naranja,
tras el granizo de un gris inesperado.

Qué bien te sienta creer que nada es imposible.
Y te montas en ese caballo a galopar
por las ruinas del pasado.

Qué bien te sienta el aplauso
que algunas veces callas.
Y otras se queda escondido por vergüenza 
o por que quizás se da por sentado que ya existe. 

Qué bien te sienta 
la emoción desnuda y sin bandera,
dejando empapar de frío 
la piel de sus muñecas.
Sin importar quién.
Sin importar cuándo ni dónde.
Sin importar el "por qué".

Qué bien te sienta ese "cuando todo esto acabe"
plagado de sueños y esperanza,
lleno de lágrimas y pechos encogidos.

Qué bien te sienta esa ropa de Domingo.
En Domingo.
De la misma forma que adoro tu pijama en mi cama,
ese mirarme despeinada con los pómulos hinchados de mar.

Qué bien te sienta decir de una vez 
"me alegro de haberte conocido". 
Y pensar que no quieres 
que salga de tu vida.

Qué bien te sienta coger la mochila
y vaciarla para siempre.
Y llenarla, ésta vez si, 
de las cuatro cosas que nos hacen ser felices.

Qué bien te sienta rodearte de ti mismo
y escuchar el silencio
que desprende tu garganta
alimentando el sonido del aullido.

Qué bien te sientan las calles
llenas de gente, gritando, sonriendo,
mirándose a los ojos hasta encontrarse.
Sí, hasta encontrarse.

Que bien te sienta
cambiar el " a ver si nos vemos " 
por el " dime, que te voy pidiendo".

Qué bien te sienta recordar
que hubo un tiempo en que no pudimos vernos.
Y supimos de verdad 
lo que es echar de menos.

Qué bien te sienta perdonar,
ahora que sabemos hasta dónde podemos llegar.
Y lo lejos que puede quedar
el invierno. 

Qué bien te sienta 
dejar a un lado el odio.

Que por fin te diste cuenta
que el tiempo pasa lento
si no disfrutas del viaje
y tu objetivo está en la meta.
Calles muertas,
casas vacías,
negocios en venta.
La cale es un ring.

7 comentarios sobre “Ahora que duermen las bestias.

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