En un bar cualquiera.

La tarde está más calurosa de lo que parecía y los dos entran en el bar con algún signo de agotamiento.

Parece que quedaron cerca y pasaron al primer sitio que les parecía bien. Ambos tratan de disimular las secuelas que el sudor decide dejar en sus cuerpos y sus ropas.

Ella hoy se ha arreglado un poco el pelo y se ha pintado los labios con ese carmín rojo que no suele ponerse, por que no suele tener motivaciones suficientes para ello.

Él ha decidido no afeitarse para parecer más desenfadado aunque sabe que no está cómodo con la decisión. Esa camiseta negra de los 80 no fue una gran elección y trata de ser fluído para que ella no se fije mucho.

Se sientan en la barra. Ambos están de acuerdo a pesar de no hablarlo por que es más coloquial y pueden estar más cerca. En la mesa, se hubieran sentado uno enfrente del otro y eso no estaba en la agenda de ninguno.

El camarero tarda en preguntarles. Les ha visto y está ajetreado pero en sus ojos perciben que no pasaría nada si nadie les atendiera en las próximas 5 horas.

Finalmente ella pide primero, se ve más enérgica en la contienda y lleva la voz cantante. Cerveza doble, pero sin espuma. Él queda pensativo decidiendo en décimas de segundo si pedir otra cosa diferente le hará parecer interesante o pedir lo mismo le hará ser poco personal. “Que sean dos, sin espuma “.

Uno a cero.

Hablan, ella se acerca, ríe de manera exagerada pero a él le gusta tanto que desearía parar el tiempo. Su silla está más baja y eso no ayuda a ser más competitivo.

El aire se siente pero ella tiene las mejillas rojas y eso a él le vuelve loco. No puede dejar de seguir su sonrisa.

Él le cuenta de su familia y alguna ex novia tratando de mostrar poco interés, pero se nota recelo en sus palabras.

Ella, habla de sus viajes y de lo bien que le sienta el pelo canoso mientras le acaricia con una mano y con la otra roza su pelo.

Ella va al baño y al bajar la silla se acerca, demasiado, o poco para los que piensan que nunca es demasiado. Y le susurra algo al oido.

Después va él, y ella aprovecha a pagar.

2-0….y punto de partido.

Hoy harán el amor sin prisa, hasta que el tiempo dicte sentencia y sus cuerpos dejen de ser uno.

Y se llamarán.

Habrá más cervezas, alguna risa, pero tal vez ya nada sea como antes.

2 comentarios sobre “En un bar cualquiera.

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