El espacio y el vacío.

Cualquiera hubiera cambiado hoy sus pies por los míos. 
Sol, tiempo, espacio. Y sin embargo vacío, muy vacío.
Fuencarral, ésta tarde de domingo está llena de gente y a mi me parece triste y vacía, rocosa y húmeda, triste y superficial. 
Se respira libertad, ahora que yo me siento tan preso.
Paso por aquellos sitios que dieron luz a nuestras noches, 
donde hicimos nuestros todos los segundos, donde tal vez nos reímos o paseamos en silencio, 
donde te sujetaba para que no cayeras, donde íbamos al lado uno del otro.
Ni delante ni detrás. Al lado.
Bajo a la rotonda y huele a jamón, a vida y madrugada crujiente de deseo. 
Me quedo mirando el toldo y me inunda la desolación.
El asma me persigue y no quiero que me  deje respirar. Tú eres el inhalador de mis pulmones y la inyección letal, los pliegues de mi camisa, las arrugas de mi cara al buscarte entre la gente.
Eres el tiempo perdido sin encontrarte, mujer de barro hecha farola para dar luz,
y rompeolas si yo soy la barca.
Hoy el espacio va de la mano del vacío y así dormirá, por siempre.
Tal vez algún día despierten y no estén en esta tierra.

4 comentarios sobre “El espacio y el vacío.

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