Éste corazón.

Éste corazón,
ya no funciona con latidos.
Éste corazón funciona con vuelcos de madrugada, 
y una tortilla de patata en la nevera.
Que ya no sabe lo que quiere y se permite la tristeza algunas veces 
y la vehemencia otras.
Sabe reír. Sabe llorar. Sabe masticar las agujas del tiempo.
Saber despertar y quedarse embobado con cara de tristeza, sin darse cuenta, 
hasta que unos ojos verdes le preguntan: -¿En qué piensas?-
Éste corazón ha pasado de largo tantas veces que ya no sabe distinguir los trenes. 
Si van, si vienen, si quieren quedarse o si necesitan parar para coger velocidad. 
Si van cargados de gente sin nombre 
o si van vacíos y llenos de una soledad necesaria para que nadie los moleste.
Éste corazón quiere abrazarse. Quiere amarse. 
Quiere amarte en tus locuras y en tus madrugones de lunes. 
En tus tardes de domingo sola. 
Quiere amarte en tu playa de Libertad y en tus desastres de cocina sin recoger. 
Quiere amarte en tus medias risas de boca imperfecta mientras hacemos el amor. 
Y en los nudos de pelo enmarañado sin peinar. 
Éste corazón ha aprendido a separar el polvo de la paja 
y filtra la arenilla que hacen que los pies caminen cansados.
Éste corazón necesita respirar. Pero no ahora. 
En éste momento tiene los pulmones hinchados de aire para una eternidad 
y un infinito de lunas por alcanzar. 
Tocar la luna y volver a una realidad de sentimientos enmarañados 
donde lo que más pesa son los “te quiero”. 
Y si es bajo el edredón, no hay fantasmas que disputen esta guerra al corazón.
Éste corazón no sabe medir, ya me di cuenta. No tiene remedio. 
No hay terapia que lo cure ni espacio que pueda cambiarlo.
No cree en el futuro, se acerca a su pasado y lo respeta. 
Solo quiere vísceras de presente y un adjetivo que le acompañe. 
Astillas de madera sin barnizar que atraviesen sus venas para poder sangrar. 
Éste corazón necesita sangrar. 
Supongo que todos necesitan sangrar. Vaciar el recipiente. 
Calmarse por la mañana al abrir los ojos y caminar por tu locura las 23 horas restantes. 
Amar sin etiquetas. 
Sentir amor sin normas ni límites que desaparezcan en un abrazo 
y un orgasmo entre los dedos. 
A éste corazón le gusta el aire limpio de tu respirar, 
de tu impaciencia, de tu independencia, de tus sueños. 
Le encanta el aire limpio de los montes y los festivales de música. 
Está enamorado, altamente enamorado del aire limpio de tu pecho contra el mío 
y las bocas abiertas al respeto. 
Por que como dice César Rodríguez,
a los amores nuevos se les recibe exento de pasado, con la seguridad de que las heridas ya no sangran.
 
No existe el amor a medida,
solo existe la casualidad.
Dejemos que el tiempo decida.
Dejémosle hablar al azar.

Me gusta mirarte a los ojos,
rendirme a la velocidad,
saltarme los discos en rojo,
burlarme de la realidad.

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