Y te hablé

Te hablé, 
de la torpeza mía por las calles.
Te hablé de lo bueno que es estar callados en el aire.
Te hablé mientras no escuchaba nada.
Para amarte.
Te hablé mientras viajabas tantos kilómetros sin moverte.
Te hablé, mientras hacías gastronomía gourmet con las arrugas de tu piel
bajo mis sábanas.
Te hablé, y mientras lo hacía,
tú más callabas.
Te hablé, y aprendí y desaprender el eterno vicio de echar de menos
mientras te marchas.
Te hablé de mil cosas mientras te amaba,
sin darnos cuenta de lo que realmente importa.
Te amé,
como tu nunca podrás hacerlo.
Viajé,
hasta donde tú nunca podrás llegar.
Volé,
hasta el borde de tu luna y tocarla.
Bebí a chorros cada uno de tus silencios
y te hablé,
cuando era mejor no decir nada.
Bebí cada una de tus frutas en tu pecho,
sin saber cual es la estación de nuestro tiempo.
Monté en tu tranvía,
sabiendo que te gusta viajar sola.
Acompañé tus miedos,
solo cuando dejé sin vida los míos.
Besé tus labios,
mientras me decías lo bonitos que son los míos.
Acaricié tu rostro
sin darte cuenta del escalofrío en mis yemas.
Maldije tu ausencia,
por que morí entre la soledad y el abandono.
Acaricié tus sueños,
mientras hacía madejas con tu pelo.

Y te hablé del silencio en las entrañas.
Y busqué, tu misterio en mis mañanas

2 comentarios sobre “Y te hablé

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