El encuentro.

-Hola, bienvenido. -Buenas tardes, y gracias por invitarme a tu encuentro. -No, por dios, aún sigo buscando el hilo en la leyenda, la manta que me abrigue del frío y la máscara que cubra mi desgana. -Vaya. ¿Sabes? Sabía, no sé cómo ni por qué, qué dirías algo así. Pero tranquila, todavía la lujuria lingüística … Sigue leyendo El encuentro.

La muchacha de los pendientes de plata.

Nunca tuvo pendientes por que su historia nunca lo permitió.  La mancha de su cara refleja los golpes que la vida le ha dado y el brillo de sus ojos reflejan la calma de su corazón derrotado de sueños. La vida le sorprendió con un rastrillo y una pala en la mano, cuidando los campos … Sigue leyendo La muchacha de los pendientes de plata.

El banco.

Hoy parece que hace algo de sol. Pero engaña. El frío se aferra a las mejillas y los dedos que sostienen el cigarrillo. El banco sigue sucio. Hace días que nadie lo limpia y hay algo raro en el ambiente. Uno cree que el día de hoy sostiene el cambio entre sus manos, pero a … Sigue leyendo El banco.

Solo quiero que me pase.

Hoy parece que va a llover, y como siempre, me he dejado el paraguas en casa. Da igual, seguramente terminará por no caer ni gota. Noto mi paso un poco extraño, un poco más rápido de lo normal, más seco y profundo, más nítido y directo. Pero sobretodo incontrolable. El cambio de hora ha afectado … Sigue leyendo Solo quiero que me pase.

El espacio y el vacío.

Cualquiera hubiera cambiado hoy sus pies por los míos. Sol, tiempo, espacio. Y sin embargo vacío, muy vacío. Fuencarral, ésta tarde de domingo está llena de gente y a mi me parece triste y vacía, rocosa y húmeda, triste y superficial. Se respira libertad, ahora que yo me siento tan preso. Paso por aquellos sitios … Sigue leyendo El espacio y el vacío.

En un bar cualquiera.

El Trovador del Frac te recita. Pincha Aquí. La tarde está más calurosa de lo que parecía y los dos entran en el bar con algún signo de agotamiento. Parece que quedaron cerca y pasaron al primer sitio que les parecía bien. Ambos tratan de disimular las secuelas que el sudor decide dejar en sus … Sigue leyendo En un bar cualquiera.

La mentira más hermosa de todas.

-¿Vamos a estar mucho tiempo así?-. Y se quedó mirando el vacío delante de sus ojos, masticando la angustia que le provocaba ver que estaba…sin estar. -¿Así como?-. Preguntó ella, que tras esa coraza de verano escondía esa mirada dulce, triste y amarga que le hacía salivar cada mañana. -Así, sin hablarnos. Así, con el … Sigue leyendo La mentira más hermosa de todas.