Golpes de azar.

A meced de los golpes de azar,

anduve en el mercado de las soledades

buscando las arrugas del tiempo.

Ya nada es importante.

 

El viento adopta colores grises y azules.

Amar la mano que agarra

el pomo del cristal,

y tiembla al imprimir esa fuerza

en cada dedo.

 

Dejar entrar el aire despacio,

ahora que el espacio

es el timón del barco.

Aire que entra en cada suspiro

como salió de un baúl cerrado sin olor.

 

En el sudor que cae como lluvia nueva,

puedes percibir el reflejo del cambio.

Y unas hojas cortadas a conciencia

esperan el capullo que como mariposa,

en unos meses será flor.

 

Y en las barras del bar ya no me sirven.

Y en el tiempo que pasamos ya no hay sitio.

El tabaco que dejé de fumar

insiste en ser salvavidas de unos pulmones

a los que les falta el abrazo del sueño.

 

Que en el fondo de una copa

nacen los mejores versos.

Que en el blanco de los cuadros

se hace eterno el desierto de las olas.

 

En el atrevimiento de la noche

los gatos me impiden callar.

Y la madrugada intuye los versos del pasado.

 

Basta.

Basta de intuir el pesimismo en las espaldas.

Que ya pesan los errores

y la rabia enaltece la elocuencia del silencio.

 

Hoy, hoy quiero ser normal.

Y que al final haya una rosa en ese ramo,

para mi.

3 comentarios sobre “Golpes de azar.

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