Minimalismo.

Voy a sacar de mi ruina los cuadros que me recuerdan a ti. Voy a vivir con menos, para poder moverme con libertad por los pasillos del pensamiento. Voy a latir con menos fuerza, escogiendo solo los latidos que me hagan llegar hasta tu alma. Voy a deshacerme de toda mi ropa, por que desnudo … Sigue leyendo Minimalismo.

El encuentro.

-Hola, bienvenido. -Buenas tardes, y gracias por invitarme a tu encuentro. -No, por dios, aún sigo buscando el hilo en la leyenda, la manta que me abrigue del frío y la máscara que cubra mi desgana. -Vaya. ¿Sabes? Sabía, no sé cómo ni por qué, qué dirías algo así. Pero tranquila, todavía la lujuria lingüística … Sigue leyendo El encuentro.

Amores indoloros

Presiento que este es uno de esos poemas sin terminar, de esos que nunca encuentran el punto suspensivo si no es en la orilla de tu cuello y el camino que nos lleva al punto de partida. Escribir es desnudarse a veces, y otras, robar el amor al aire dejando el sexo en manos de … Sigue leyendo Amores indoloros

Si no fuera hoy.

Si no fuera hoy, no comerías de la temperatura , y el sonido cada noche buscaría otro testigo donde refugiarse.  Si no fuera hoy, no te comería el corazón y la esperanza, ni bebería tu sangre de madrugada ni arroparía tus complejos por la mañana. Si no fuera hoy te estaría buscando, y te encontraría … Sigue leyendo Si no fuera hoy.

El taller de los corazones cansados

El Trovador del Frac te recita. Pincha aquí. No sé escribir poemas cortos, por que el ruido de este silencio es lo más parecido al final del ciclo corto de una lavadora. Hoy puede ser un buen día. He madurado. Por que madurar es cambiar los puntos suspensivos por comas. Madurez es la tristeza de … Sigue leyendo El taller de los corazones cansados

Ruido

Ruido. Ruido es quedarme callado o gritar en tu ausencia. Ruido es no escuchar el terremoto a tu lado. Ruido es quedarme callado o encontrar en tus ojos las razones. Ruido es estallar de silencio a cada paso, en cada caída de ojos, en cada paso camino del motor. Ruido es salirse de la vía … Sigue leyendo Ruido

Mar

Dicen que la música despacio acompaña una mañana rara sin sol. Hay muchas canciones que llevan tu nombre y no tengo espacio en mi disco duro emocional. De tanto hacer castillos de arena quedó el desierto sin alma, con los pozos de agua varados y las dunas atentando contra la vida. Escribo estas líneas pensando … Sigue leyendo Mar

Decir la verdad al viento.

No puedo decirte que estoy bien, si a cada paso que damos, mi corazón muere y resucita en un andamio. No puedo decirte que te voy a hacer feliz, por que cada uno decidió sostener su felicidad y no soy dueño ni de mi propia ansiedad. No puedo decirte que soy un hombre bueno, por … Sigue leyendo Decir la verdad al viento.

Te debo un baile.

El Trovador del Frac te recita. Pincha aquí. No soporto este silencio infinitivo. Ésta forma abstracta de amor lleno de columnas de garaje abandonado. De nuevo el aire sabe a tierra mojada y lluvia de verano inacabado. Yo, que me intento convencer de que algunas incertidumbres acaban siendo verdad si las repites muy alto dentro … Sigue leyendo Te debo un baile.

Cuarentena titiritera

Envía tus textos a cuarentenatitiritera@gmail.com y los miércoles a las 19, Sílvia Penide y Alicia Gómez Benito los leen, los comentamos, nos reímos, y nos emocionamos. Todo en el Instagram de cuarentena titiritera. Anímate y manda tus textos. No hay límite de espacio ni temática. Envía aquello que quieres que sea leído. Te esperamos! https://www.facebook.com/cuarentenatitiritera/

Tu nombre abajo.

Ya no apareces. Tu nombre desaparece de la primera pantalla, y se pierde el mecanismo del clickeo automático. Arrastro hacia arriba esperando verte aparecer, y noto el peso de la distancia que a ratos, es más corta, que a ratos es un abrazo. Pero no consuela. Verte tan abajo ejerce una fuerza horrible en el … Sigue leyendo Tu nombre abajo.

Éste corazón.

El trovador del frac te recita. Pincha aquí. Éste corazón, ya no funciona con latidos. Éste corazón funciona con vuelcos de madrugada, y una tortilla de patata en la nevera. Que ya no sabe lo que quiere y se permite la tristeza algunas veces y la vehemencia otras. Sabe reír. Sabe llorar. Sabe masticar las … Sigue leyendo Éste corazón.

Si te digo la verdad (texto para Cuarentena titiritera).

El trovador del frac te recita. Pincha aquí. Si te digo la verdad, te digo que encontré mi mejor versión, en la piel que se escama cada día. En el sonido del badajo al golpear, en el vino que nos separa y nos acerca, en el arrullo y el sentido de cuidarnos, en cada experiencia … Sigue leyendo Si te digo la verdad (texto para Cuarentena titiritera).

El hombre del piano

Se puede llorar con una canción. El hombre del piano vino a visitarme en la ducha y me vi reflejado en el cristal de la mampara y el marrón de los azulejos. “Ay…amor mío…que terriblemente absurdo es estar vivo. Sin el alma de tu cuerpo…sin tu latido…”, suena antes y ya tiembla algo dentro entre … Sigue leyendo El hombre del piano

Entre lo único y lo importante.

Hay algo en el ambiente que extorsiona.  Hay vidas que arrastran serpientes y sacian su sed de saliva en los rincones.  Hay personas. Personas que comen desiertos, y de aquellos espacios esta mugre que cubre el vacío de tus manos. Hay tiempo para el cambio y espacio para el tiempo. Hay sudores que matan y … Sigue leyendo Entre lo único y lo importante.

El sentido de la belleza.

El último de la fila. El final de ese libro cuyas páginas devoras para caer en las garras del siguiente. La última de tus prioridades. El café que nunca compartiremos. La borrachera que nos quedará pendiente, el beso que ya nunca nos daremos, el sexo que nos queda en las calles y en los bancos. … Sigue leyendo El sentido de la belleza.

Los valientes incendian las mareas

Ser el plato principal y el postre. La ficha invisible del tablero y el billete que compra toda las casas. Ser la sábana que abriga tu cuerpo y lo acaricia y lo desarropa sin darse cuenta. Ser el aguafiestas que suelta el líquido por tu ombligo mientras te estremeces con los ojos cerrados y el … Sigue leyendo Los valientes incendian las mareas

La mentira más hermosa de todas.

-¿Vamos a estar mucho tiempo así?-. Y se quedó mirando el vacío delante de sus ojos, masticando la angustia que le provocaba ver que estaba…sin estar. -¿Así como?-. Preguntó ella, que tras esa coraza de verano escondía esa mirada dulce, triste y amarga que le hacía salivar cada mañana. -Así, sin hablarnos. Así, con el … Sigue leyendo La mentira más hermosa de todas.

La muchacha de los ojos tristes.

La muchacha de ojos tristes ve más allá de nuestra historia. Ve más allá de las monedas y de la infecta rectitud de la monotonía. No discute, solo con ella misma y sufre, desespera por dentro, detesta el suelo que le llena el estomago.  Yo veo un corto en esta historia. En la empleada del … Sigue leyendo La muchacha de los ojos tristes.

El río que arrastra las mareas.

La vida pasar, como el río que arrastra las mareas, como el humo blanco que seca las aceras, y a la amapola impide brotar. Un corazón seco de alma, bajo el telón de fondo en blanco y negro, añora un tiempo de paja, miel y enebro, y nunca sabrá del pan y la calma. Cabizbaja … Sigue leyendo El río que arrastra las mareas.