De la esperanza al dolor

 

Estimado amigo. Compañero de viaje:

Me cuesta mucho escribir éstas líneas

a pesar de hacer honor a mi nombre en cada palabra clavada

en éste espacio compartido.

 

Siempre llevo la cabeza bien alta,

pero hoy no puedo más que barrer con la mirada las piedras del camino.

Hoy tú eres el protagonista del incendio,

hoy has eclipsado mi rostro para dar sentido a tu existencia.

Hoy, eres el vencedor de la batalla, el perdedor de las orillas.

 

Pero se que eres mi aliado,

que apareces para hacer costra de la herida abierta,

que dejas tu semilla en la tierra mojada de mi vientre

para sembrar la flor de la verdad.

 

Esa verdad. Duele tanto  que no se puede ver.

Solo he de recriminarte que aparezcas siempre sin avisar,

justo cuando grito mi nombre a los cuatro vientos,

justo cuando creo salir del ostracismo que es el odio y la muerte.

 

Que idiota me siento al creer que no podías ni tocarme.

Y menos hacer camino de la herida y la carne viva.

Pensaba que solo podías mirarme en la letanía de los desiertos,

mientras esperaba el arrullo de un deseo.

 

Espera entre esperanza que hace mella en el desván de la nostalgia

Valer la pena es el único argumento de su fuerza.

Mientras ando perdido entre senderos oscuros,

gatos negros, mariposas sin alas, miradas de hielo, y señales de humo….

 

Por que el humo que ya no aspiro

es lo único que contamina mi deseo

y alimenta en el tiempo tu razón de ser.
Pero no te creas vencedor en las trincheras del corazón.

Que soy fuente inagotable de sabiduría y experiencia.

Me alimento de la energía del corazón,

y el corazón se alimenta de mis ganas de quererla otra vez,

de abrazarla, de cuidarla, de bailarla y

emborracharnos como nunca lo hicimos.

 

Por eso mi energía es efímera y crece a bocados

con el peso de tu presencia.
Cuanto más hondo claves tu cuchillo

más fuerte me hago en el tiempo.
Vives en mi. Lo se. Igual te necesito, para seguir viviendo…

 

«Ya no dices nada y

tengo ganas de gritar.

Sin querer estoy

dejándote volar.

Es un poco tarde

para remover la sangre…»

 

7 comentarios sobre “De la esperanza al dolor

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